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1001 batallas que cambiaron la historia – Batalla de Haengju (1593 d.c.)

A pesar de la victoria en la batalla de Byeokjegwan, los japoneses no se encontraban cómodos en Hanseong (Seúl). Los suministros llegaban con dificultad y la propia población de la ciudad se había rebelado antes de la batalla prendiendo fuego a parte la ciudad en anticipación al ataque chino. Tras las represalias niponas, buena parte de la población que todavía permanecía en la capital optó por marcharse.

El alto mando nipón discutió sobre como actuar. Algunos se planteaban evacuar y retirarse, algo a lo que se oponían firmemente Kobayakawa Takakage y el recién llegado Kato Kiyomasa. En cualquier caso parece que se coincidió en que lo más urgente era librarse de las fuerzas coreanas que merodeaban cerca de la capital. Por un lado había varios contingentes de monjes guerreros en las montañas que a costa de grandes bajas y sacrificios habían expulsado a los japoneses de varios puntos fuertes. Otra amenaza relevante la suponía la fuerza del hábil general coreano Gwon Yul, que había salido de la fortaleza de Doksan con intención de colaborar en el ataque chino contra Seúl. Yul se había instalado con 2.300 soldados, mas unos centenares de monjes y milicianos, en el punto fuerte de Haengju. Haengju se encontraba sobre el río Nam a unos 10 km de Seúl y estaba a 124 metros sobre el nivel del mar, a pesar de no ser una fortaleza propiamente dicha, ocupaba una buena posición en una colina con la parte de atrás protegida por los riscos que daban al río Imjin; Yul procedió a fortificarla rápidamente haciendo construir fosos y empalizadas.

Batalla de Haengju 15 de marzo de 1593. Posición defensiva coreana en la colina

Sorprendentemente los mandos nipones tardaron bastante en reaccionar a esta molesta presencia y no fue hasta el día 14 de marzo en que intentaron desalojar a Gwon Yul. Ukita Hideie y Kato Kiyomasa lideraban una fuerza de unos 20.000 efectivos desde Seúl, llegando a Haengju al amanecer, Ukita dividió su fuerza en tres grupos y rodearon la fortaleza.

A las 6 horas de la mañana siguiente comenzó el ataque y las primeras tropas niponas ascendieron trabajosamente para enfrentarse a unos coreanos bien atrincherados, primero tuvieron que superar las zanjas y despues asaltar las empalizadas de madera situadas en los terraplenes de tierra desde donde los defensores les dispararon con morteros, cañones, arcabuces y arcos; les arrojaron toda clase de proyectiles como piedras, trocos rodantes, granadas explosivas o bigyeok jincheonroe flechas, pero sobre todo destacaban los hawcha o carros lanza-flechas múltiples, que quedaron asociados a esta batalla. La fuerte pendiente de la colina provocaba que los arcabuceron japoneses tuvieran muy difícil acertar a los defensores, pasando casi todas las balas por encima de sus cabezas. Mientras que las compactas filas de los grupos de asalto ofrecían un blanco claro para cualquier proyectil que cayera en ángulo desde el cielo.

Batalla de Haengju 15 de marzo de 1593. Asalto japonés a la posición

La estrechez del terreno provocó que se organizara el asalto por oleadas, ya que sólo un limitado número de tropas podían ascender a la vez. En la primera oleada iban los soldados de Konishi Yukinaga, que tras ser rechazados fueron sustituidos por los de Ishida Mutsunari. Cuando Mitsunari fue rechazado y herido, entró en acción Kuroda Nagamasa que tuvo la previsión de crear unas torretas donde por lo menos poder instalar a unos cuantos arcabuceros con buen ángulo de tiro; aun así fue insuficiente. El propio Ukita Hideie lideró la cuarta oleada y consiguió penetrar a través de las estacas y empalizadas exteriores, pero Hideie resultó herido y sus tropas se retiraron tras chocar contra el perímetro interior de Haengju.

Batalla de Haengju 15 de marzo de 1593. El general coreano Gwon Yul dirigiendo la defensa

Aunque de manera lenta y costosa, el ataque parecía progresar. La siguiente oleada penetró por la brecha realizada por Hideie y asaltó con fiereza el perímetro interior, teniendo que acudir Gwon Yul espada en mano a primera línea a reforzar la moral de los defensores. Los japoneses intentaron incendiar las secciones defensivas construidas con pilas de troncos para derribarlas pero los coreanos lograron traer suficiente agua, el comandante japonés Kikkawa Hiroie que lideró este ataque resultó herido también. En la sexta oleada liderada por Kobayakawa Takakage, en el extremo oeste de la fortaleza de la montaña, las fuerzas japonesas casi logran la penetración en el sector defendido por monjes guerreros. Esta peligrosa situación se superó cuando un contingente bajo Kwon Yul reforzó ese sector rechazando a los atacantes y taponando la brecha de nuevo.

Batalla de Haengju, 15 de marzo de 1593. Se ve a los hawcha o carros lanza-flechas, mujeres transportando piedras en sus faldas y hombres arrojando piedras.

Batalla de Haengju, 15 de marzo de 1593. Los hawcha o carros lanza-flechas múltiples en acción. Autor Wayne Reynolds para Osprey

Era ya por la tarde y los proyectiles escaseaban en las filas defensoras, muchos soldados se nutrían de las piedras que les traían las mujeres de la villa. Por fortuna llegaron por el río dos naves coreanas con 10.000 flechas de repuesto. Dos nuevos ataques fueron rechazados entre la tarde y el anochecer. Al llegar la noche los japoneses recorrieron el campo de batalla para recoger a sus numerosos heridos y se retiraron a rumiar su fracaso.

Batalla de Haengju, 15 de marzo de 1593. se ve a los hawcha o carros lanza-flechas, mujeres transportando piedras en sus faldas y hombres transportando cajas de flechas. Autor Peter Dennis

Las bajas japonesas debieron haber sido elevadas, se estima en unos 1.000 muertos y un gran número de heridos a causa de las flechas e impacto de piedras, entre ellos numerosos comandantes como Ukita Hideie, Kato Kiyomasa, Ishida Mitsunari, Maeno Nagayasu y Kikkawa Hiroie; aunque es dudoso que llegaran a las 10.000 bajas que les atribuyen las fuentes coreanas. Estas mismas fuentes afirman que se recuperaron 727 lanzas y espadas de los japoneses en retirada. Los coreanos sufrieron unos 150 muertos.

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