Inicio / Artículos / EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CORONA por Mercedes Peces Ayuso

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CORONA por Mercedes Peces Ayuso

«CUANDO CREES QUE CONOCES TODAS LAS RESPUESTAS, VIENE LA VIDA Y TE CAMBIA LAS PREGUNTAS»

Esta es una reflexión dedicada al optimismo y a la lucha diaria de todos por hacer de este mundo algo mejor, un brindis por la solidaridad y un desafío a la enfermedad y la muerte. Es un escrito que parafrasea a García Márquez y transmuta el cólera por el corona. Apenas son un par de letras pero lo cambian todo. Tanto como cambió nuestras vidas ese 13 de marzo que paró nuestro mundo en seco. No hubo opción, apenas tiempo. Pero el virus vino, hizo y deshizo y todos nos quedamos impotentes ante él. Y es que quizás estábamos caminando en sentido contrario y no escuchábamos, envanecidos por nuestro aparente poder, empeñados en ir hacia la destrucción del planeta. Y ha bastado un bicho microscópico para enseñarnos que la desgracia no siempre está a la vista y que golpea a discreción, borrando toda diferencia artificial creada por el ser humano.

Y así, casi sin percibirlo, empezó el azote, la enfermedad llegó a nuestra puerta y nuestros miedos salieron a flote. Primero entramos en una fase de negación y estupor, constantemente bombardeados por los medios de comunicación, luego pasamos a la de supervivencia, volcándonos virtualmente en acciones solidarias y grupales… hasta que otra vez, de repente, se instaló el silencio. Ese silencio clamoroso tras los aplausos en los balcones del individuo solo que acepta y vigila sereno aguantando el embate. Ese mismo silencio que paró tu vida por vías menos ortodoxas y esa corriente de fraternidad que se despeja y se siente como el aire de este Madrid descontaminado, puro, sereno y latente, al alcance de todos los que en su paz interior abren el corazón al sentir de los demás.

La Tierra está pulsante, todo sigue su curso natural, la primavera ha llegado y los campos siguen llenándose de luz y flores aunque no los veamos. El cuadro está pintándose solo, pero el marco lo engrandece. Ese marco somos todos los seres humanos que hemos sacado lo mejor de nosotros para rodear el nuevo mundo que se está creando. También es ese tapiz en el que cada cual pone al servicio del otro la herramienta que más necesita, para así, entre todos, tejer esa manta viva que nos está permitiendo sobrellevar el presente y mirar al futuro, sabiendo que nada será como antes pero que todo estará por hacer.

Siempre habrá sitio para celebrar el reencuentro y la vida en sus nuevas formas. En nuestra mano queda que se llene de cambios para bien.

El amor en los tiempos del corona nos ofrece la oportunidad de valorar lo que damos por sabido y tenido, y nos recuerda que nada nos pertenece y que todo puede cambiar de un plumazo. Nos enseña a ser responsables por el bien común; es el espejo que nos muestra lo ligeros y frágiles que somos y, al mismo tiempo, lo fuertes y valientes que podemos llegar a ser.

Ha sacado lo mejor del ser humano y nos ha devuelto a cada uno la capacidad de decidirnos por hacer el bien.

Nos ha traído de forma muy heterodoxa el amor, y nos ha sentado frente a nosotros mismos despejando las prisas y los ruidos en los que estábamos sumergidos para acercarnos a lo que realmente somos: seres humanos con una capacidad infinita de energía para hacer todo lo que nos propongamos y para cumplir nuestro papel en el ciclo de la vida.

Sé que será el amor en los tiempos del corona lo que nos redima y lo restablezca las leyes naturales y universales para las que trabajamos.

Que el amor, sean cuales sean los tiempos, nunca traigan la cólera.

Mercedes Peces Ayuso. Filóloga y Traductora
Contacto: mpecesayuso@gmail.com

SUSCRIBETE a nuestra página web para recibir las últimas publicaciones:

https://www.divulgadoresdelmisterio.net/
Ivoox: http://www.ivoox.com/podcast-audioteca-divulgadores-del-misterio_sq_f1157431_1.html
https://www.facebook.com/divulgadoresdelmisterio.net

Prueba también con

El misterioso sonido que desconcertó al primer astronauta chino en el espacio

Imagina que estás solo en una nave diminuta. Es tu primera vez allá arriba y …