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Máquinas que simulan dedos humanos para acaparar el trabajo y reparto de paquetes a 13 euros la hora: Amazon Flex, por dentro

Una de las empresas que ha provocado un mayor cambio y un mayor interés en España a lo largo de los últimos años ha sido Amazon. Primero como plataforma de comercio electrónico en la que encontrar cualquier cosa -algo que no es un asunto menor, sobre todo en pueblos pequeños y alejados de grandes núcleos comerciales-, luego como plataforma de vídeo en streaming a precio de risa, y últimamente también como padre de Alexa y de esa pléyade de dispositivos, Echo o compatibles como puerta de acceso a la domotización del hogar.

Para el nicho de autónomos con horas de trabajo que rellenar, especialmente si tienen un coche aparcado en la puerta, hay otro factor reciente que también ha disparado el interés por otro producto de la empresa de Bezos: Amazon Flex. Una plataforma para que trabajadores autónomos repartan paquetes en su propio vehículo durante algunas horas semanales, sin tener que dedicarse exclusivamente a ello. Sobre el papel, un gran complemento con el que percibir ingresos. En la práctica, muchos peros y asteriscos. O al menos eso nos han contado algunos de sus usuarios.

13 euros la hora y bloques para el más rápido en reservarlos

Cuando un autónomo inicia el proceso de alta en la plataforma, a través de la app y sujeto a la aprobación posterior por parte de Amazon, se detalla la lista completa de requisitos para nuevos repartidores.

  • Permiso de conducción y mayoría de edad.
  • NIF (las sociedades no están permitidas).
  • Aceptación de colaboración con Amazon mediante la clasificación fiscal de autónomo, no como empresa.
  • Certificado de registro en la Seguridad Social con un CNAE compatible (5320, 4941 o 8299), es decir, que declare actividad relacionada con el transporte postal, con el transporte de mercancía por carretera o no relacionada con el resto de epígrafes, respectivamente.
  • Vehículo mediano o superior, con seguro en vigor y con menos de 2.000 kilos masa máxima autorizada.
  • Alta en Hacienda mediante los modelos 036 o 037.
  • Cuenta bancaria.
  • Certificado de ausencia de antecedentes penales.
  • Y no ser empleado de Amazon.

Una vez dado de alta en la plataforma, el proceso para empezar a repartir pedidos es simple: la empresa libera “bloques” de reparto que son reservados por los repartidores. Llega una notificación push al teléfono y las reservas se efectúan por orden de llegada, algo que beneficia a quien mayor disponibilidad tiene para estar pendiente del teléfono. Si alguien tiene un trabajo a tiempo parcial que complementa con Flex, es posible que le resulte complicado hacerse con algunos bloques, de forma similar a lo que ocurre con otras aplicaciones de mensajería para repartidores autónomos.

Luego, una vez un mensajero se asigna un bloque, tiene que ir con antelación a la central logística de Amazon que le toque en su zona. Allí recoge los paquetes que la empresa le ha asignado, los escanea uno a uno para certificar su recogida, y se marcha con el coche cargado a hacer su ruta. La aplicación que usa también le hace de GPS en sentido recíproco: le muestra el itinerario óptimo para todas las paradas que ha de realizar, pero también sirve como registro de su ruta detallada ante posibles incidencias o como comprobación de que realmente ha pasado por todos los puntos requeridos.

Una vez entregados los pedidos, se vuelve a la central a dejar allí los paquetes que no han podido ser entregados -obligatorio proceso-. A final de mes se suman las horas acumuladas de cada bloque, y se procede al pago. La cantidad a cobrar es de 13 euros por hora, habiendo bloques de entre dos y cuatro horas:

  • Bloque de dos horas: 26 euros.
  • Bloque de tres horas: 39 euros.
  • Bloque de cuatro horas: 52 euros.

También hay bloques intermedios con saltos de media hora. Las cantidades son en bruto, a las que hay que sumar el IVA (posteriormente devuelto a Hacienda) y restar el IRPF que Amazon, como cualquier empresa que recibe facturas de autónomos, adelanta a nombre de sus repartidores.

Una factura promedio de un repartidor que ha cumplido ocho bloques de cuatro horas a lo largo de un mes quedaría así:

32 horas416 €
Subtotal416 €
15% IRPF (resta)62,40 €
21% IVA (suma)87,36 €
Total440,96 €

A esos 440,96 euros habría que restarle luego el IVA, pagado en la declaración trimestral, quedando un total de 353,60 euros. A esos 353,60 euros habría que restarle también otros conceptos, como la gasolina empleada o la cuota de autónomo, de 60 euros con bonificaciones para quienes están comenzando su actividad como autónomo, pero que luego sube a un mínimo de unos 285 euros. También un coste difícilmente calculable: el desgaste del coche o la parte proporcional acumulada del seguro del vehículo.

Hechas las cuentas, parece evidente que Amazon Flex, con una dedicación de ocho horas semanales, solo compensa para casos de autónomos que ya tengan cierta actividad y la complementen con este programa; o para quien se da de alta como autónomo en el momento de empezar con Flex y disfruta de esa cuota bonificada.

Bloques codiciados

Uno de estos últimos casos, de personas que empiezan su actividad como autónomo directamente con Flex, es el de Luis (nombre modificado para preservar su identidad), un estudiante valenciano que a finales de 2017 escuchó sobre la llegada de este programa a España y se interesó por formar parte de él como una forma de conseguir ingresos flexibles que pudiera compaginar con la universidad.

Empezó en enero de 2018, movido también por los buenos comentarios que le llegaban de usuarios de Madrid, la primera ciudad española a la que llegó este programa. “Al principio éramos pocos, y se repartía sobre todo en bloques de hora y media o dos horas y media. Luego llegaron más bloques de tres o cuatro horas”.

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Captura de la app de Amazon Flex con la información de pago por uno de los bloques.

Los bloques que pueden reservar los repartidores a medida que aparecen, en aquel entonces, incluso se aseguraban en una cantidad mínima a los usuarios. “Un bloque o dos a la semana tenías asignados seguro, eso ya te podía dar unos 400 euros brutos al mes, y quitándole la cuota de autónoma bonificada te dejaba una cantidad aceptable, estaba bien. Y era flexible, a mí me encajaba. Pero luego llegaron cada vez más repartidores y dejamos de tener estos bloques reservados para cada repartidor, si no estabas rápido para coger los que se liberaban te podías quedar semanas sin bloques en los que trabajar”, dice Luis. “Igual se liberaban veinte bloques diarios, pero ya éramos doscientos repartidores esperándolos”.

Todo esto lo corrobora Jaime (nombre modificado para preservar su identidad), otro repartidor de la plataforma que empezó en la primavera de 2018 y que a día de hoy sigue activo en Madrid, aunque tal y como deja intuir Luis, con mucha menos actividad que al principio. “Es justo eso, somos muchos más para hacer pedidos que en comparación no deben haber subido tanto, hablando con otros compañeros todos tenemos la misma sensación”.

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La aplicación de Amazon Flex para repartidores, mostrando los mensajes tras reserva un bloque.

“Lo siento, caballero, pero su coche particular no puede estacionar aquí, la multa es de 200 euros”

Durante los repartos en sí, también van apareciendo algunos problemas añadidos. Por ejemplo, dónde aparcar el coche de forma legal en barrios saturados de coches durante los minutos que dura hacer una entrega. En los puntos reservados a carga y descarga no, porque el vehículo que se estaciona es, en la gran mayoría de casos, un turismo particular. Si no se encuentra un hueco, y con el tiempo justo para las entregas necesarias, a menudo solo queda la opción de aparcar de en lugar prohibido y encomendarse al arcángel Gabriel, patrón de los carteros, para que no aparezca la policía local.

No apareció el arcángel en ninguna de las dos ocasiones en las que Luis se llevó de recuerdo un par de multas por estacionamiento indebido a 200 euros la unidad. “200 euros de multa era prácticamente todo lo que sacabas de beneficio, te destrozaba financieramente todo el mes”.

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Multa interpuesta a Luis en el centro de València por estacionar mal durante un reparto. Imagen cedida.

Otro inconveniente es que un agente policial detecte las cuatro o cinco docenas de paquetes con los que se empieza cada reparto ubicados por todo el coche, incluso apilados en el asiento del copiloto. “Al verlo en un coche particular como el mío me hicieron parar, bajaron de la moto y me dijeron que tenía que llevar una separación física entre mi asiento y los paquetes, pero no me pusieron ninguna multa, supongo que por pena”, relata Jaime.

Fuentes cercanas a Amazon aseguran que hay mallas de seguridad en las instalaciones a disposición de los repartidores autónomos, para que puedan usarlas separando la fila de asientos trasera, si la necesitan para colocar la carga, del asiento del conductor. Jaime y Luis aseguran que nunca tuvieron constancia de ellas.

Tener que hacer una entrega en un barrio conflictivo o donde el repartidor perciba inseguridad para los paquetes que deja a la vista dentro del coche, para el propio coche o incluso para su integridad física es otro problema habitual en estos repartidores. Luis comenta que en esos casos acostumbraba a llegar a la entrada de dichos barrios para hacer una llamada al teléfono de asistencia para repartidores de Amazon Flex.

Prime Now

Coche de Jaime lleno de paquetes de Prime Now del supermercado Dia.

“Siempre les decía que había llegado a ese barrio, y era verdad porque ellos lo cotejaban con la app y el GPS; pero que no lo iba a entregar por motivos de seguridad. Nunca me pusieron problemas, dejaba constancia de eso y luego al terminar devolvía el paquete a la central. Lo máximo que podía ocurrir era que la asistencia llamase al cliente para decírselo, él insistiera en que quería recibirlo, y me llamasen de vuelta para pedirme que lo entregase. Mantenía mi negativa, y ya está, nunca hubo consecuencias”, rememora el estudiante valenciano. “Otros ponían excusas súper elaboradas, yo solo decía eso y no pasaba nada”.

En las experiencias de muchos clientes de Amazon están las primeras ocasiones en que quien entrega el paquete es un particular, algo que suele chocar y que también suele dejar anécdotas, como su insistencia en dejar el paquete de cualquier forma aunque el receptor no esté en casa, como en el bar de debajo de su casa o tirándolo por el balcón. “Esto es muy normal, que alguien no esté en casa trastoca los planes, porque tienes que volver luego o devolver el paquete, y si ya tienes todo entregado… Fastidia mucho volver por un solo paquete”, dice Jaime.

“Además, Amazon empezó a dar la opción de que si alguien no podía estar en casa dijese a quién se lo podía dejar, si a un negocio cercano o un vecino o algo así. Yo he visto de todo, hasta a un compañero que tenía que llevar un paquete a un pueblo muy pequeño a 35 kilómetros que casualmente era el pueblo de un amigo. Se lo dio a ese amigo, que no tenía ninguna relación con Amazon Flex, para que se lo dejase al vecino. Eso no se debería hacer y está mal, pero yo lo entiendo”.

Máquinas que simulan dedos humanos para quedarse todo el trabajo disponible

Luis dejó de trabajar con Flex en el verano de 2019, tras año y medio en la plataforma. “Dejó de ser rentable, cada vez había menos bloques para conseguir. Encima hicieron algo que terminó de estropear el sistema: al principio tú podías coger un bloque, y si luego no podías hacerlo, lo rechazabas, sin más. En un momento dado, Amazon ofreció la posibilidad de que se lo cedieras a otro repartidor concreto. Eso dio alas a una especie de mafias, que se quedaban todos los bloques en cuanto salían y luego los reasignaban a otros mensajeros a cambio de un porcentaje del pago”.

Esa capacidad de unos pocos miembros de Flex para apropiarse del grueso de los bloques viene de los clickersmáquinas con punteros compatibles con smartphones a las que se les puede programar un patrón de movimiento perpetuo. En este caso, se le programaba el movimiento de confirmación de los bloques de reparto que aparecen como disponibles. Otro curioso ejemplo de lo ilimitado del ingenio humano cuando hay dinero de por medio.

“Por eso primero se reservaban los bloques con un toque, y luego pasó a tener que deslizarse el botón. Pero pronto llegaron también las máquinas que podían hacer el gesto de deslizar”, dice Luis. En efecto, llegaron, e incluso en forma de máquinas que realizan las pulsaciones vía software, sin necesidad de diminutos martillos de goma que emulan al dedo humano:

De hecho, podemos encontrarlas a la venta, y casi todas las que hay en el mercado ya incorporan el gesto de deslizar. Pueden comprarse por poco más de cien dólares en varias webs, como una especializada en estos productos, que llegan a los 45 clicks por segundo. Es decir, casi 3.000 por minuto. Simeone lucha partido a partido y los que burlan a la plataforma de Amazon Flex para acaparar los bloques luchan milisegundo a milisegundo.

Clickers

Desde Xataka preguntamos a Amazon por el uso de estos clickers, frente a lo cual declararon que “el uso de herramientas externas para aceptar bloques genera una ventaja injusta, va en contra de nuestras políticas y puede resultar en la salida del programa Amazon Flex”. Según los testimonios recabados para este reportaje, el uso de clickers es algo conocido entre los usuarios de la plataforma y presente desde sus primeros meses.

Ciertos usuarios utilizan ‘clickers’ que simulan toques en pantalla para acaparar los bloques disponibles

Al contrario que Luis, Jaime continúa, pero tal y como pronosticaba el primero, no hay muchos compañeros que lleven tanto tiempo como él. “Mucha gente se da cuenta de lo que hay cuando lleva unos cuantos meses, sobre todo la gente que lo ve como una forma de sacarse un dinero extra, pero que necesita cierta estabilidad en los ingresos. Ven que es muy difícil tener asegurado un mínimo cada mes, y buscan otra cosa”, cuenta el madrileño.

“Yo sigo porque lo compagino con otra cosa fija y me viene bien por mi trabajo principal, me es bastante cómodo, estoy acostumbrado. Y lo de que no se puedan conseguir tantos bloques como antes… Yo me lo tomo como un extra, si un mes no puedo conseguir ni un solo bloque, que ya sería raro, no me estropea mis cuentas, es un extra”, remata.

Al fin y al cabo, la combinación de las cuotas de autónomos sin bonificaciones, el peligro de las multas por estacionar en zonas de carga y descarga con un coche particular; y la incertidumbre sobre el número de horas trabajadas cada mes hacen que el círculo se estreche. Parece cada vez más arriesgado darse de alta en la plataforma sin ser otra cosa que un repartidor autónomo como tal.

Por parte de Amazon, desde Xataka les trasladamos todas las cuestiones de este reportaje para conocer su versión y sus declaraciones. Su respuesta se limitó al siguiente comunicado, que reproducimos íntegro:

“En Amazon estamos orgullosos de ofrecer una amplia variedad de oportunidades en toda España, incluyendo un pequeño porcentaje de autónomos que colaboran con nosotros repartiendo paquetes de forma independiente, con la opción y flexibilidad de entregar cuando ellos decidan, obteniendo así ingresos adicionales a través de Amazon Flex. En este sentido, Amazon cumple con la normativa aplicable en los sectores donde opera”.

FUENTE

https://www.xataka.com/empresas-y-economia/maquinas-que-simulan-dedos-humanos-para-acaparar-trabajo-reparto-paquetes-a-13-euros-hora-amazon-flex-dentro?utm_source=NEWSLETTER&utm_medium=DAILYNEWSLETTER&utm_content=POST&utm_campaign=16_Feb_2020+Xataka&utm_term=CLICK+ON+TITLE

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