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EL MISTERIO DE LAS ISLAS FANTASMAS

El fenómeno de las islas que desaparecen tiene una antigüedad de milenios, quizás cronológicamente situada con la misma aparición del hombre sobre la tierra. Diversos testimonios, muchos de ellos altamente cualificados, nos han legado sobrenaturales relatos que dan cierta credibilidad a todos estos acontecimientos, más numerosos de lo que comúnmente se piensa

LAS ISLAS DE SARA ANA Y SAXEMBERG

La isla de Sara Ana, situada al norte del Ecuador, fue debidamente observada por los astrónomos como colocada directamente al paso de un eclipse de Sol que tendría lugar el 8 de Junio de 9137. Los científicos estaban ansiosos por obtener un puesto de observación en dicha isla, ya que no había otros cerca de allí.

A su debido tiempo, la flota del Pacífico de los Estados Unidos zarpó aquel mes de Junio de 1937 en busca de la isla. Pero los astrónomos se vieron defraudados en sus esperanzas; la isla de Sara Ana se había desvanecido y desde entonces jamás ha podido ser localizada de nuevo.

Por otra parte, cabe imaginarse la perplejidad de los capitanes Cornwallis y Horsburg. Estos dos hombres, en tiempos diferentes, zarparon y navegaron por la zona que abarca unas 600 millas marinas al noreste de Tristán de Acuña al sur del Atlántico, donde se supone estaba situada la isla de Saxemberg según los mapas. En vano, ambos capitanes buscaron dicha isla descubierta por el navegante holandés Linderman en 1670. Tampoco pidieron achacar el fracaso a la expedición a los problemas de navegación del siglo XVII, ya que la isla volvióa ser observada en 1804. Pero ¿dónde se había escondido?

En la citada observación de 1804, el capitán Galloway, de la goleta norteamericana Fanny, describió la isla como una tierra baja con un elevado pico en el centro. Durante cuatro horas permaneció ante su vista. Posteriormente, en 1816 fue el capitán Head, del True Triton, de matricula inglesa, quien la divisó un total de seis horas, fijándose asimismo en el pico del centro de esta enigmática y huidiza isla.

Tuvieron que transcurrir otros cinco años, para que en 1821 el mencionado capitán Cornwallis intentase de nuevo localizar la isla de Saxemberg; pero el fracaso acompaño, una vez más, al intrépido navegante. La isla quería seguir jugando al gato y al ratón con los viejos lobos de mar que navegaban por aquelñlos mares; el también capitán Horsburg, convencido de que sus informes marinos le llevarían justo enfrente de esta péquela tierra, volvió desengañado a su país tras comprobarlo iluso de sus esperanzas ¡la isla tenía que haberse desvanecido en una profundidad de 2000 brazas!

El misterio de las islas Sara Ana y Saxemberg sigue en pie, porque las dos, como masas de tierra, fueron vistas por más de un barco y ambas quedaron ubicadas geográficamente en todas las cartas y mapas oceánicos. Tan pocos motivos había para dudar de la existencia de la isla Sara Ana, que los científicos proyectaban – como se ha dicho – construir en ella su puesto de observación: Más los viajes subsiguientes a esos territorios enclavados en pleno océano fueron tan estériles como mucho de los anteriores.

¿QUÉ PASÓ CON LAS ISLAS BOUVET Y THOMPSON?

En 1937el explorador del Antártico Pierre des Loziers Bouvet, descubrió una isla aproximadamente a unas 1.500 millas marinas del Cabo de Buena Esperanza, isla que describió como de unos ocho kilómetros de diámetro y parcialmente cubiertapor un glaciar. Se llamó, precisamente, isla Bouvet.

Tras su hallazgo, la isla Bouvet jugó al “escondite” con el célebre capitán Cook en 1772 y 1775, y con el capitán Furneaux en 1774, ninguno de los cuales fue capaz de localizarla. Laq existencia de la isla fue puesta en duda hasta que en 1808 dos naves, la Cisne Nevado y la Nutria, informaron haberla visto. Para borrar aún más todas las dudas, en 1882 el capitán Benjamín Moreell afirmó haber desembarcado en la isla, matando a bastantes focas.

En 1825 dos balleneras visitaron asimismo la isla Bouvet, una de las ciuales, la Sprightly, avistó además otras masas de tierra. El providencial descubridor, el capitán George Norris, circunnavegó una isla a la que llamó Thompson, y observó tres islitas más localizadas a unos cuarenta y cinco millas al noreste de la Bouvet.

Durante algún tiempo las islas estuvieron marcadas en las cartas del Almirantazgo, hasta que dos expediciones, una en 1843 y la otra en 1845, no hallaron el menor vestigio de tales islas. Los capitanes de ambas expediciones afirmaron que eran sólo “islas fantasmas”, por lo que fueron tachadas de los mapas.

Pero la isla Bouvet se negaba ser tildada de fantasma y en las tres siguientes décadas fue avistada por las tripulaciones de otras tres naves. El capitán de una de ellas llegó a trazar varios bocetos de la isla. La confusión ya era un hecho. Cuando la isla estaba marcada en los mapas no se encontraba, cuando la tachaban en cambio, surgía misteriosamente, como accionada por un resorte extrañamente inteligente.

En 1898, el buque alemán Valdivia localizó la isla Bouvet exactamente donde la había situado el mismo Pierre Bouvet en159 años atrás. El buque Valdiviano logró, empero, hallar la isla Thompson ni las otras islas adyacentes. Por lo que su existencia se presta a grandes dudas. Subsiguientemente, tres barcos más situaron la isla Bouvet en ese mismo lugar, y en 1917 ya existía oficialmente y estaba marcada en todos los portuarios. En efecto, la primera “isla fantasma” había sido finalmente “cazada”.

Por lo demás, la isla Thompson y las Chimeneas (las islas colindantes) que Norris situó a cuarenta y cinco millas al noreste de la Bouvet, no han vuelto a ser vistas hasta el día de hoy. Tal vez, en un futuro, se asomen ante las incrédulas miradas de otros marinos que tengan la misma suerte del capitán Norris.

EL INCREIBLE CASO DE LA ILA DE SAN JUAN DE LISBOA

Otra isla fantasmal, la San Juan de Lisboa, se la supone ubicada en el océano Indico, en la zona general del este de Madagascar y al sur de las islas Mascareñas.

Durante un siglo y medio, esta isla independiente consiguió eludir al Gobierno francés en sus esfuerzos por añadirla a sus posesiones del archipiélago de las Mascareñas. Negándose tozudamente a unirse al grupo, y aún hoy sigue siendo un enigma para los geógrafos y un quebradero de cabeza para los historiadores.

La primera mención de San Juan de Lisboa procedió de Saint André, que fue enviado a Madagascar en 1655. Usando un mapa portugués de la zona, buscó la isla si bien no puedo hallarla. Durante un tiempo, el interés por ella se apagó.

Luego, hacia 1704, diversos individuos incluyeron la isla en sus informes, dando minuciosas descripciones de su forma y aspecto. Avivando de nuevo el interés por esta escurridiza isla. De este modo, muchos oficiales soñaron con añadirla como un nuevo florón a la corona de Francia.

En 1721, Luis XV le ordenó al Caballero de Nyon que tomase posesión de la isla de San Juan en nombre de Francia. Y aunque Nylon la buscó ardorosamente, vio se obligado a confesar su derrotas; no era posible encontrar la isla.

Cuando el gobernador colonial francés Labourdannais zarpó para su nuevo puesto, entre la lista de instrucciones se incluyó la búsqueda de la isla de San Juan y su anexión a las colonias galas. Y Labourdannais fue igualmente derrotado en este empeño.

Pero el gobierno francés estaba convencido de la existencia de la isla, aunque los capitanes del barco y los geógrafos de la época empezasen a dudar de ello. Fue en ese preciso momento cuando la tímida isla decidió volver a captar el interés general abocándose al exterior.

Estábamos en 1772, un tal Dojon, segundo de a bordo de la Boungainville, informó, lleno de gozo, que había hallado la isla, fijando su posición exacta. Durante una violenta tormenta el 27 de Abril, Dojon había entrevisto la isla, realizando un esquema de su aspecto.

Entonces, el Gobierno francés ordenó al Caballero de Saint Félix, del Heure du Berger, que levara ancla inmediatamente y que, acompañado de la goleta Curieuse, zarpara hacia el lugar indicado por Dojon. En 1773 el caballero confesó su derrota: ¡La isla no estaba allí!

Aquel mismo año, efectuó otro intento infructuoso la Etoile du Matin, y unos años después el marino francés Kerguelen registró toda la zona casi palmo a palmo sin fortuna alguna.

Sin embargo, nadie dudaba de su existencia tras lo comunicado por Dojon, e incluso se dijo que no tenía visitantes y, al parecer, se hallaba incomunicada. De hecho, en 1872 Forval de Grenville pidió una concesión de diez años para la isla, que fue aceptada aunque no se llevó a cabo la expedición.

Tras el intento fallido de Grenville, la isla fue concedida a Advisse de Ruisseaux en 1787. Pero se desencadena la Revolución Francesa antes de que Advisse pudiera ponerse en camino. Luego, tras la llegada al poder e Napoleón en 1799, Ruisseaux realizó al fin la expedición ¿Qué ocurrió? La isla sigue sin aparecer.

¿EXISTE ALGUNA EXPLICACIÓN?

Investigadores de lo oculto y marinos expertos han intentado hallar una explicación al enigma de la isla de San Juan de Lisboa, explicaciones todas ellas insatisfactorias pero que son un punto de partida necesario para desentrañar este enigma.

Que era una masa volcánica que se eleva y baja del abismo oceánico fue una de las soluciones que se plantearon. También cabía la posibilidad de un error humano, aunque esto último parece bastante improbable. La han rastreado numerosos hombres duchos en las lides marinas que no hubieron podido pasar junto a la isla sin reconocerla.

Tampoco es seguro que la isla de San Juan sea una isla flotante. Las islas flotantes se asocian a los lagos en su mayoría, aunque se conocen algunas en aguas saladas. Las islas flotantes se levantan de los abismos y, como no están ancladas, cambian constantemente de posición hasta que retornan al sitio donde surgieron.

Otros estudiosos del tema atribuyen el problema al Almirantazgo. No era raro, argumentan, que los empleados del registro marcaran islas imaginarias en las cartas marinas. Dándoles nombres a familiares y amigos. Si esas islas imaginarias estaban señaladas en rutas poco frecuentadas, podían pasar siglos antes que se descubriera el engaño.

Asimismo, en el caso de la isla de San Juan de Lisboa, existe la teoría generalmente aceptada hoy en día de que la isla fue inventada por unos piratas musulmanes para confundir a los portugueses. Así daban el nombre de San Juan de Lisboa como el lugar de la cita y el almacenamiento de los botines, y entonces utilizaban otros escondites secretos en diferentes islas sin miedo a ser sorprendidos por las autoridades lusas o bandas rivales.

En estos precisos instantes, la enigmática y escurridiza isla queda de nuevo cubierta por las olas. Sin embargo, su esencia podría volver a palpitar y vestirse sorprendentemente con una capa de verdura, con picos montañosos, con caletas azules, y tornarse visible a los ojos especialmente sintonizados con lo invisible y a la vez misterioso.

Aunque la época de los grandes descubrimientos acabó hace mucho, aún quedan misterios por resolver en el mapa del mundo. Un grupo de científicos descubrió la ausencia de una ‘isla fantasma’ que aparecía en los mapas de Google y explicó el error.

No obstante, este curioso territorio insular no era únicamente un error de los mapas del popular buscador. La misteriosa isla Sandy Island, en el sur del océano Pacífico, fue mencionada por primera vez en 1876 por la tripulación del barco Velocity de la Marina británica. Curiosamente, el islote, del tamaño de Manhattan, pasó de los mapas de papel a los de formato digital, como los de National Geographic Society y Google Maps. También aparecía en la base de datos creada por los militares de EE.UU., World Vector Shoreline Database.

Sin embargo, una expedición que estudiaba la tectónica de placas cerca de Nueva Caledonia, ha pasado navegando por el lugar donde supuestamente se encontraba Sandy Island y pudieron comprobar que no existía. «Hemos recopilado la información sobre el fondo marítimo para enviarla a las autoridades relevantes, cambiar así el mapa del mundo” y borrar de allí la isla, contó al periódico ‘Sydney Morning Herald’ Steven Micklethwaite, miembro de la expedición.

¿Pero qué era lo que vio la tripulación del Velocity cuando descubrió la isla fantasma?

María Seton, que lidera la reciente expedición, considera que podría tratarse de una balsa grande de pumita o piedra pómez que se forma cuando la lava volcánica se enfría rápidamente y atrapa gas en su interior creando así rocas ligeras que pueden flotar.

De hecho, este fenómeno se pudo contemplar el verano pasado cerca de la costa de Nueva Zelanda tras la erupción del volcán submarino Havre Seamount.

EN BRASIL EXTRAÑA APARICION EN EL MAR

Un objeto extraño que parece ser una isla fue visto en Praia da Vila, en Imbituba, el sábado y ha dejado perplejos a sus residentes. La fotografía fue tomada por Hemília Camilla Rucinski

Según Diario do Sul, algunos piensan que se trató de una ilusión óptica, otros, un reflejo de Imbituba, y otros, que se trató de un OVNI.

“Mi padre se fue a almorzar a un restaurante frente a la playa y cuando el camarero se iba le preguntó cuánto tiempo llevaba viviendo en Imbituba. Le respondió que 30 años. Entonces el camarero le preguntó si había visto a “esa isla”, y señaló hacia el mar. Mi padre se sorprendió porque nunca la había visto, y el camarero dijo que estaba cubierta por el mar y apareció en la marea baja. Mi padre dijo que no podía ser, porque era demasiado grande y, si es que estaba cubierta por la marea alta, el mar podría avanzar en la playa “, contó Camila.

Camilla fue llevada por su padre a la playa para tomar algunas fotos. “Pero yo estaba muy nervioso y sólo esta imagen era la más clara. Volvimos unas horas más tarde con otra cámara un poco más profesional, no tenía nada más.

“Mi padre estaba muy impresionado. Estaba muy claro, parecía una isla, pero horas después había desaparecido”, dice la joven.

Según Diario do Sul, algunos piensan que se trató de una ilusión óptica, otros, un reflejo de Imbituba, y otros, que se trató de un OVNI.

FUENTE

https://www.iiee.cl/r_islas_fantasmas.html

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