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MALTRATO PSICOLÓGICO: INDICADORES por Amparo Huélamo Gaspar

Bonnybbx / Pixabay

Aquí, simplemente, trataré de exponer de lo que trata la violencia  privada o silenciosa y que la trataremos de clasificar o encuadrar  dentro del acoso moral o psicológico y que se basa en: dominio,  violencia indirecta y separación.

El dominio da comienzo cuando el movimiento afectivo empieza a faltar,  es decir, cuando el narcisista perverso impone su dominio para retener a  la víctima. Es en esta fase cuando la víctima se deja vencer por la duda  y por la culpabilidad, ¿pero duda y culpabilidad por qué? La víctima  pierde todo su control y toda su capacidad de reacción ante la actitud  devastadora del agresor.

 

El regodeo y la satisfacción del narcisista es paralizar, bloquear,  asediar, acorralar, etc. a la víctima colocándola en una posición de  confusión e incertidumbre. Es aquí donde se puede acabar con una persona  que está siendo sometida a un maltrato psicológico. La víctima comienza  a tomar tranquilizantes, antidepresivos, e incluso, puede llegar hasta  dejar de alimentarse. Es con esta actitud, de la víctima, que le está  transmitiendo al agresor que se siente anulada psicológicamente y es ahí  donde radica el éxito o el triunfo del narcisista porque ha conseguido  su propósito. Siente que la víctima ya no es NADIE. No hay sangre, no hay cadáver. El muert@ esta viv@ y no hay nada que pueda incriminar al  agresor.

En este punto referencia la violencia perversa o indirecta, es decir,  aquel tipo de violencia que no deja marcas físicas. Este tipo de  violencia siempre suele aparecer en los momentos de crisis y la  demuestra con la falta de respeto, la falta de responsabilidades ante  el fracaso en la relación y por ello que descarga toda su ira, sin medir  las consecuencias que acarrea en la víctima. ¡Eso no va con él o ella! Cuando a estos personajes se les frustra una relación de pareja, más  fuerte será su conducta perversa porque, aparentemente, el agresor  mantiene que su relación de pareja fluye con toda normalidad. No  aceptan que la víctima o la pareja diga BASTA y carga toda la culpa, el  desamor y la falta de respeto a la víctima de ese maltrato. Llegados a  este punto el agresor hace ver que él es la víctima e invierte los papeles. Busca el modo, forma y manera de hacer creíble que está siendo  sometido a una actuación reprensible. Él o ella quedan como las pobres  víctimas y nunca más lejos de la realidad.

La separación es el momento de la ruptura o divorcio de la pareja y  conlleva un efecto destructor. Cuando da comienzo este proceso, el  movimiento del perverso se acentúa a unos niveles desmesurados porque la  violencia solapada lleva al agresor a percibir como su “presa” o víctima  se le escapa a su total dominio.

En muchos casos este tipo de personajes recurren al acoso y lo expresan,  bien con amenazas, con llamadas telefónicas y en muchos casos hasta  llegan a suplicar el perdón aduciendo cambios de actitud y que  posteriormente, jamás llegan a cumplir, todo esto en el supuesto que la  víctima esté dispuesta a perdonar o a parar el proceso de separación.

Ese perdón, reclamado por el agresor, nunca se hará efectivo, todo lo  contrario será mucho más devastador y mucho más cruel por ponerlo en  evidencia.

Un hallazgo que queda muy patente en este proceso de la separación es el  comportamiento del perverso narcisista que se niega a tener una  comunicación directa con la víctima ya que él o ella no pueden entender  que se les termine el acoso moral al que han sometido a la víctima  durante un tiempo indeterminado.

Cuando la víctima, que ha sido sometida a miles de vejaciones, llega a  tomar la decisión de poner punto final a esa relación tóxica desaparece  esa sensación de miedo, de duda, de turbación, de inseguridad, etc. y,  toda esa zozobra se torna en valentía, coraje y arrojo. Sólo una mujer o un hombre que haya perdido la dignidad y que por fin la  haya recuperado o este en trámites de hacerlo, sabe todo lo que ha  pasado y que ha llegado la hora de decir SE ACABO estar con un  energúmeno emocional.

Digamos BASTA sin excusas, y vamos a quedarnos con el aprendizaje de las  experiencias vividas. Un divorcio es o al menos debe ser un adiós  literal cuando hemos estado con un perverso narcisista.

 

DATOS DEL AUTOR

 

Dra. Amparo Huelamo Gaspar

Presidenta en GABINETE CRIMINOLÓGICO – ESPAÑA. Graduada superior en Criminología por la Universidad de Valencia-España y Perito Judicial en Criminalística y Presidenta de ACYACO.

 

REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFIA:.-

 

https://suenosdemujer.wordpress.com/2012/04/23/indicadores-de-maltrato-psicologico-en-la-pareja/

https://paulaalvarezbargados.wordpress.com/2013/11/20/indicadores-del-maltrato-psicologico/

https://es.wikipedia.org/wiki/Maltrato_emocional

http://www.inefoc.net/pdfs/15.pdf

 

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