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EL ROSTRO OCULTO DE LA MENTE, por Manuel Berrocal

Manuel Berrocal . Enigmas de la mente

 

Siempre nos preguntamos como es posible que de unos padres tan educados y tan encantadores, a veces, nacen hijos tan poco agradables.

Consideremos que un niño, durante los cuatro primeros años de su vida es un ordenador en blanco en el que iremos marcando sus primeros engramas, programas de funcionamiento, y planteamientos de valores a utilizar en toda su vida.

Un hijo no es sus padres y tendrá respuestas diferentes a las que ellos quieran, pues se forma a partir de todos los puntos de referencia que les llegan: relación de la pareja, lenguaje verbal y corporal de la pareja o del cuidador delante de él, comentarios realizados supuestamente en la intimidad sobre otras personas,… es decir todo aquello que verá el pequeño le marcará en su manera de actuar, porque él carece de la comprensión de lo políticamente correcto, el doble sentido de las palabras,… las cosas son como son.

Así es muy importante que antes de llamarle la atención a tu hijo, por un mal comportamiento, primero has de valorar si esa actitud, en algún momento, no la has tenido tú delante de él y sobretodo debes ser muy cuidadoso con tu lenguaje y no soltar frases que puedan lastimarlo, lo cual le marcará para toda la vida.
Lo normal que se suele hacer es utilizar frases descalificativas como: “Eres un tonto”, “siempre haces las cosas mal”, o compararlo con la actuación de otros “por qué no eres como tu hermano” o “no llores, que eres un hombre”.
Y menos la utilización de frases donde se potencie la inseguridad del niño: “como has tirado la leche mama ya no te quiere”.

Una reprimenda es necesaria, de vez en cuando, pero si regañas al niño, por un acto que ha realizado, no le valores a él, valora el acto. Si decimos “Como eres un desastre rompiste el juguete” estaremos estableciendo un valor para el resto de su vida que “es un desastre”, pero si establecemos “como no has tenido cuidado has roto el juguete” estableceremos la necesidad de tener cuidado a la hora de hacer las cosas, es una valoración de ese acto en ese momento no un patrón de actuación.

Intentemos siempre valorar lo positivo del niño y nunca consideremos que lo que hace es insuficiente, antes de hacer una valoración de este tipo es mejor mantenerse callado y no decir nada. Partamos siempre de las cualidades positivas del niño, le daremos confianza en si mismo y sentido de lo que está bien hecho y que no, vamos concepto de responsabilidad: “Si siempre eres tan cariñoso, porque te enfadaste tanto”, así aprenderá a valorar lo que en realidad es como persona y reconocerá que cierta actitud no es propia de él.

Y por encima de todo escuchemos su razonamiento, ya sabemos que no siempre son lógicos, un niño es más emocional que lógico, y a la hora de hablar con él debemos utilizar nuestro lado emocional, pero esto no es tratarle con frases como “hay chiquitín” “mi cielito”… un niño es emocional no idiota, y esta infravaloración tan habitual que se hace, generalmente en público, afecta directamente a su identidad, si un padre quiere mostrar su cariño abrázalo pero no le hagas sentir ridículo. Estos apelativos, que consideramos cariñosos, es mejor utilizarlos en privado, darán sensación de ser menor al niño pero se sentirá seguro entre los brazos del adulto.

Cuantas veces los padres utilizan frases que afectan a los hijos. Hay un decálogo básico que con los años llenan más consultas de los psicólogos que los problemas que la persona sufra a lo largo de su vida, y ellas nacen en esa época temprana en las que los padres, queriendo hacer lo mejor, los crean un conflicto de comportamiento o personalidad.

1. “Sólo sirves para crear problemas”. El hijo sentirá que es una carga para su familia o un estorbo y que es una causa de infelicidad para ellos. El vivirá que en realidad no encuentra protección y cariño en sus padres y terminará realizando un proceso inverso, si quiero llamar la atención de mis padres tengo que portarme mal que eso es lo único que ellos valoran, aunque sea de forma negativa.

2. “Te voy a castigar”. ¿Cuántas veces los padres dicen esta frase y después no la cumplen? El utilizar esta frase como medio de atención, alguna vez, puede tener valor, pero si luego no cumples con la advertencia, esto tendrá un efecto negativo en el niño, le envías un mensaje esquizoide, es el famoso “sí pero no” que utilizan los padres, “si no eres bueno no vendrán los Reyes Magos” cuando el mensaje que recibe el niño es “pasa de mí que los Reyes vendrán el día 6 y te llenarán la casa de cosas que no sabes ni para que las quieres”. Si el niño es pequeño repetirá la travesura para ser el centro de atención, son seres egocéntricos que necesitan ser el ombligo del mundo de forma continuada, entendamos que aquí no hay maldad es creación de una autoafirmación de su ego, un paso evolutivo lógico, si quieres evitar que continúe haciendo lo mismo llama su atención en otra actividad, es mejor que el castigo que muchas veces la escasa edad del niño no le permite asociar. Si el niño es mayor aplícales el correctivo indicado, pero eso si que le quede claro que es una respuesta a su manera de actuar. Y recuerda un castigo no es una agresión física, esta solo sirve para tranquilizar al padre o la madre que es incapaz de hacerse con el control de la situación, y lo que enseñaras al pequeño no es que él se ha equivocado sino que se hace lo que dice el que tiene más fuerza, lo cual creará posteriormente un problema con cualquier símbolo de autoridad.

3. “Por qué no eres como tu primo”. Ya sabemos que las comparaciones son odiosas. Cada niño es diferente. En todo ser humano que se está formando existen valores a potenciar, si tu hijo no es bueno en matemáticas y si en dibujo, no le pongas un profesor en matemáticas ponle un profesor en dibujo que le permita desarrollar su autenticidad. Queremos hijos buenos, estudiosos, educados y que no molesten, y socialmente vendibles, pero los niños para ser así han de encontrar su camino no imponerles lo que nosotros queremos, aunque pensemos que es lo mejor.

4. ‘Deja de molestar’. Los niños pequeños necesitan y exigen tiempo, si no lo consiguen de sus padres intentarán llamar la atención de los que tienen alrededor. Si el niño “molesta” es que quiere llamar la atención de sus padres, acercarse a él es la respuesta, no el rechazo. Los padres tienen que aprender que el niño necesita sentirse cuidado y eso solo lo vive si le dedicas tiempo, a su vez si el aprende que los progenitores le dedican tiempo, también comprenderá que hay momentos para ello y momentos en los que no podrán hacerlo por estar ocupado. Establecer reglas y horarios para dedicarle tiempo a un hijo es una buena manera de actuar. Si él comprende que si le dedicas tiempo cuando le pidas que se acerque a ti no seguirá “molestando” ya que tu palabra dicha es una realidad. Esta manera de actuar de los padres evitará que al decir al niño “deja de molestar y ven aqui” es una realidad y no un medio de que vaya y después no se le haga caso. Explicarle al niño que en ese momento estás ocupado, pero que más adelante le dedicarás un rato a jugar con él, cumpliendo tu palabra, determina su control a nivel de la frustración momentánea, si espero mi actitud puede ser premiada.

5. “Se lo voy a decir a papa”. Esta frase que es una de las favoritas de las madres establece dos puntos, el primero les permite desentenderse del problema y el segundo establecen la figura de poder/castigo en el padre. Esta actitud tiene varias desventajas: disminuye la autoridad de la madre, lo cual no quiere decir que la figura materna adquiera un valor más cariñoso simplemente pierde valor, y que delega el papel de castigador al padre, otorga un rol negativo al padre y los hijos acaban teniendo un patrón de infravaloración con la madre y de miedo del padre.

6. “No llores, eres un hombre”. Esta frase tan habitual solo realiza dos enseñanzas que tener sentimientos es negativo, ya que los hombres no tienen sentimientos, y que la mujer es inferior porque los tiene y se les permite, lógicamente por su inferioridad y debilidad, sistema de educación equivoco que llevará a crear varones que infravaloren a sus parejas. Ese aprendizaje de que en el hombre los sentimientos es algo vergonzante sólo nos llevará a tener adultos con problemas psicológicos por no saber manejar sus emociones reprimidas. “Lloras porque te he regañado porque te has portada mal”, es una frase que determina una situación del momento y no patrones equivocados.

7. ‘Eres un tonto’. Pongamos todas las variedades posibles, “inútil”, “no sirves para nada bueno”,… Esta frase asignará etiquetas negativas al niño que sin duda marcará toda su vida. Aunque la intención no sea dañarlo, estás dándole un patrón de conducta que no es real. “Te has portado mal” o “has hecho esto que está mal” son frases que le determinan que la actuación del niño no es la adecuada, pero no se establece una etiqueta de actuación para el resto de su vida.

8. ‘Puedes hacerlo mejor’. Esta frase, tan habitual, y que se considera que infundirá un valor de superación al niño lo único que le enseña es que haga lo haga no conseguirá el reconocimiento de sus padres, por lo tanto para que se va a esforzar. Esta valoración equivocada terminará con muchas aspiraciones de estos niños en el futuro, para que estudiar, trabajar,… si al final nadie va a reconocer su esfuerzo, o él vivirá que no se reconoce suficientemente su esfuerzo que es aún peor, ya que será él mismo el que no valore sus logros.

9. “Date prisa”, “organizate”, “planifica tu vida”,… Es interesante ver como los padres ven como solucionar la vida del niño y nunca ven como organizar la suya. Un niño imitará a los padres, si va lento a la hora de prepararse mejor será que los padres se miren al espejo por si acaso, si el niño es desorganizado la actitud de los padres es definitiva, y mas si establecemos que la organización es un castigo: “castigado a recoger tu cuarto”. Este mensaje esquizoide de “haz lo que yo te diga pero no lo que yo hago” suele crear un nivel de estrés y de rechazo, a toda posible enseñanza que los padres quieran inculcar a los hijos, que definirá su toma de decisiones futuras.

10. “Muy bien hijo”. Pensarás que un elogio es siempre bueno pero no es así, solo será válido si se realiza en el momento oportuno y en relación a un acto concreto. Tanto el elogio como el castigo solo tienen sentido si se hacen ante un hecho, si no será un mensaje ambiguo que carecerá de respuesta y si encima lo repetimos, de forma continua, perderá el valor que tiene. Si premias un logro obtenido con esfuerzo afianzarás esta conducta, sino pierde su significado, y sobretodo no lo utilices nunca cuando haya hecho algo malo porque entonces también afianzarás esta conducta.

En la antigua Grecia el movimiento platónico consideraba que los padres no estaban preparados para educar a sus hijos, a veces uno piensa que esta idea es correcta, si para llevar un coche necesitamos un aprendizaje y un permiso de conducir para llevar la vida de un hijo no se lo que ha de ser necesario. Lo que si es cierto es que tenemos que cambiar actitudes a la hora de acompañar a nuestros hijos en los primeros días de su vida. Hoy se considera que 1 de cada cuatro personas padece una enfermedad mental grave y que al menos otro 1,5, de esos 4, se encuentran en tratamiento por un proceso leve ya sea depresión, ansiedad,… Para el mundo de la psiquiatría o de la psicoterapia una modificación en la manera de educar a las personas disminuiría drásticamente estos porcentajes, ¿eso es posible? nadie lo ha podido comprobar, pero parece lógico.

Manuel Berrocal

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